Intervención del Prof.Dr. Enric Bartlet en el homanaje al Dr. Rosembuj, el 10/12/2024, Facultad de Derecho de la UB

Mi agradecimiento, a la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, que es mi alma mater, a la profesora Diví  a la señora Planas con quienes hemos colaborado durante años por iniciativa del profesor Rosembuj, y a sus hijos, Flavia, Diego y Alba, por hacerme el honor de permitirme participar en este acto.

Dado el gran sentido del humor de quien recordamos, orgulloso de sus raíces argentinas, comenzaré con una broma suya referida al Papa Francisco poco después de su elección por el colegio de cardenales: “Debe de ser excepcional, cuando a pesar de ser argentino, cae bien a todo el mundo”.

Salvando las distancias y el punto de exageración, me parece que lo podemos aplicar a Tulio Rosembuj.  Mi admiración por él y la oportunidad de tratarnos, con intensidades diversas, a lo largo de 45 años y que me honrara con su amistad, nació en el curso 1979-1980, al ser él el profesor que tuvimos la fortuna que se nos asignara al grupo de tarde de la asignatura de “Hacienda Pública” de la entonces licenciatura en Derecho que yo cursaba. No me resisto a recordar que, en aquel momento, cuando las propuestas neoliberales empezaban a desplegar un dominio intelectual que duraría varias décadas, el año en que Mrs. Thatcher llegaba a Downing Street, nuestro profesor dedicó media clase a Juan Antonio Suanzes, fundador y primer presidente del Instituto Nacional de Industria. Es obvio que no era por afinidad ideológica. Trataba de hacernos pensar sobre el valor y el sentido de lo público, sobre la política industrial, algo que ahora, tras años de travesía del desierto, vuelve a estar de actualidad, basta con dar un vistazo al informe Draghi.

Quienes me han precedido se han referido a su capacidad docente, a  su capacidad de identificar lo esencial en los problemas económico-sociales del tiempo que le tocó vivir, a su capacidad para adelantarse a ese tiempo planteando preguntas y respuestas a temáticas que, andando los años, serían, son! claves para articular nuestra convivencia, en el largo camino de la humanidad en persecución de la Justicia.

Si me permiten otro recuerdo, tuvo la gentileza de invitarme a participar como ponente, con otros profesores, en diversas sesiones dedicadas a la crisis económico-financiera de 2008-2009. La primera, tuvo lugar aquí al lado, en el aula magna. Mi falta de publicaciones previas al respecto avala que no rehuía correr riesgos académicos. No me tiraron tomates y a mí, me dio la oportunidad de leer bastante al respecto. Pues bien, si aceptan una recomendación recuperen su libro de 2011, “La crisis financiera y el arbitraje fiscal internacional” subtitulado “Los productos y las entidades híbridos”, dedicado a sus hijos “por ayudarle a sobrevivir al olvido” en referencia a la situación de su amada esposa Celia.  Se adelantó, en dos años, al proyecto BEPS de la OCDE, para afrontar las prácticas a nivel internacional de elusión, cuando no de evasión fiscal -como él añadiría-. Aún recuerdo algunas frases suyas, como “renta sin Estado” o el “no impuesto como otra categoría de renta”. ¡Sigue de actualidad!  No era crítico por significarse, por ocupar un nicho de mercado, que dirían mis colegas de márquetin en Esade, sino que pretendía cambiar el statu quo que consideraba injusto. Lo escuche feliz, hace unos años, al pensar que frente a estas prácticas insolidarias tenía, ahora, de su lado, a los EE. UU., al Reino Unido y a todo el G20.

Pocas cosas más satisfactorias intelectualmente, que compartir autoría con un profesor tuyo al que admiras. El 2022 tuve la fortuna de elaborar con él “Gas Costs in Increasing Electricity Prices in Europe Is Only Half the Story. Taxing Windfall Profits Better Than Regulatory Changes in a Rush”.  Una aportación al debate, sin más pretensiones, que no conseguimos que nos publicaran fuera de Social Sciences Research Network (SSRN). El bromeaba diciendo que era la conspiración del pensamiento único. Pero lo que no es broma es lo que recordaba en su libro de 2021 “Complejidad y Resiliencia Fiscal”. Subtitulado “Riesgos sistémicos – Impuestos sistémicos”: “La complejidad es el nombre de la realidad en la que habitamos. Es difícil de aceptar porque viene a destruir cualquiera de las certezas en las que crecimos. Esto sirve para cualquier reflexión y fracción de verdad a la que aspiremos. No hay respuestas simples que nos ayuden frente a los problemas actuales”. Analizar el contexto con detalle, con pretensión de exhaustividad, a partir de lo cual proponer medidas es, de todas las lecciones que nos dejó, aquella que hoy, al recordarlo, me permito subrayar.  En la actualidad no es lo que está de moda para ganar elecciones; pero si alguna cosa no importaba a Tulio Rosembuj era ir a la moda intelectual del momento.

Por no dar la razón a quienes en catalán dicen que, “quan li dones el micro a un professor universitari, ja has begut oli”/ “cuando le das el micro a un profesor universitario ya has bebido aceite” en especial si dice voy a ser breve, no lo diré.  Termino invitándolos a recordar su sonrisa, como de niño que ha hecho una pequeña diablura y su esperanza esforzada en un futuro más justo.

Dr. Enric Barlett ESADE