Revista nº 203. Evangelii Gaudium
Compartir en TwitterEVANGELII GAUDIUM.
1. LA ECONOMIA MATA
Afortunadamente el Papa es populista. O sea, siente la necesidad de dar fe, nunca mejor dicho, a los más frágiles, a los humildes, a los vulnerables. La economía mata y excluye, es injusta e inequitativa.
No es cierto que de la crisis salgan todos fortalecidos. No es cierto, solo se benefician los que detentan el poder económico. Los excluidos continúan a esperar.
La globalización de la indiferencia. La idolatría del dinero reduce al ser humano a una despiadada dictadura, la negación de la primacía del ser humano. Los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
La ideología dominante defiende la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. “Por eso niegan el derecho de control de los Estados, encargados de vigilar para la tutela del bien común.”
El fetichismo del dinero alimenta la corrupción y una evasión fiscal egoísta. El poder y el tener no conocen límites. Cualquier cosa resulta herida y entre ellos el ambiente queda indefenso respecto a los intereses del mercado divinizado.
La ética es una amenaza porque reivindica la persona, relativizando el dinero y el poder.
El dinero debe servir y no gobernar.
2. LA ECONOMÍA INJUSTA E INICUA MATA DOBLEMENTE
Hay un imperativo moral de justicia. Un deber ético de igualdad. La justicia supone recuperar la igualdad entre todos los miembros de la comunidad, del país, del globo. No puede fundarse un sistema económico sobre la inocuidad y esto se produce por la exclusión de los más débiles en el disfrute de los bienes públicos colectivos –salud, educación, trabajo-.
Una injusticia inicua excluye y desprecia los valores de ser humano, aquí y en cualquier sitio. Y lo hace para beneficio de los poderosos, de los especuladores, de los que creen en la supremacía irrestricta del mercado y la banca.
El fetichismo del dinero y la codicia; la defensa del poder económico al precio de condenar a muerte a la mayoría conspira contra la solidaridad elemental y necesaria para que la sociedad bien ordenada pueda avanzar.
3. LA ECONOMIA INJUSTA NO ES COMPATIBLE CON LA IGUALDAD Y LA DEMOCRACIA.
La economía injusta no es salida ni superación de la crisis. Solo sirve para que los más fuertes se fortalezcan, pero, deja en la cuneta a sus víctimas .La acumulación de poder y de riqueza hiere a la democracia porque exhibe y provoca la corrupción ramificada y la evasión fiscal egoísta.
La conclusión de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francesco pone en evidencia el canallesco comportamiento de los gobiernos ante la crisis sistémica financiera.
Si algunos saldrán de la crisis serán los mismos que la provocaron y que, en poco tiempo, volverán a hacerlo. Dejan detrás a los millones de parados, de deshauciado, de emigrantes, de tránsfugas de sus vidas no vividas por su culpa. Y no es una dictadura invisible ni es un sistema oculto de poder. Sabemos todo sobre los responsables y los políticos que les representan. Sabemos todo sobre su vocación homicida social. Que esto haya sido asumido por el Papa supone un verbo a conjugar. No es un discurso político ni de partido. Es una reflexión desesperada dirigida a todos los que piensan que no hay otra alternativa a la ideología neoliberal que nos impone su discurso único y mentiroso.
TULIO ROSEMBUJ